El nacimiento del ritmo: De Nueva Orleáns al mundo

El jazz no nació en una academia; nació en las calles, los burdeles y las plazas de Nueva Orleáns a finales del siglo XIX. Fue el resultado de una colisión cultural única: la mezcla de los cantos de trabajo de los esclavos africanos (spirituals y blues) con la música clásica europea y las bandas de marcha populares de la época.

En este caldo de cultivo destacó una figura que cambió la música para siempre: Louis Armstrong. Antes de “Satchmo” (apodo de Armstrong), el jazz se tocaba en conjunto, sin que nadie sobresaliera demasiado. Armstrong demostró que la trompeta podía ser un instrumento solista espectacular. Con su técnica impecable, su voz rasgada y su invención del scat (improvisar vocalmente usando sílabas sin sentido), Louis Armstrong sacó al jazz de las sombras del delta del Misisipi y lo convirtió en un fenómeno artístico internacional. Gracias a él, el jazz aprendió a balancearse (el famoso swing).